Los ensayos
Los ensayos Los debates disputados y obstinados, que finalmente darÃan la victoria a mi adversario, el desenlace que volverÃa ignominiosa mi cálida persecución, me corroerÃan tal vez cruelmente. Si picara enseguida, como lo hacen los demás, mi alma nunca tendrÃa fuerza suficiente para soportar las alarmas y las emociones que siguen a quienes abrazan tanto. QuedarÃa desbaratada de inmediato por la agitación interna. Si alguna vez me han empujado al manejo de asuntos ajenos, he prometido poner manos a la obra, pero no poner el pulmón y el hÃgado; encargarme de ellos, no incorporarlos; ocuparme, sÃ, apasionarme, en absoluto. Los vigilo, pero no estoy encima de ellos. Bastante tengo con disponer y ordenar la agitación doméstica que llevo en mis entrañas y en mis venas, sin alojar una agitación ajena, ni oprimirme con ella. Y bastante daño me infligen mis asuntos sustanciales, propios y naturales, sin invitar otros foráneos. A quienes saben hasta qué punto se deben a sà mismos, y a cuántos servicios están obligados con respecto a sà mismos, les parece que la naturaleza les ha dado una misión suficientemente rica y en absoluto ociosa. Tienes trabajo de sobra dentro de ti, no te alejes.