Los ensayos
Los ensayos Los regentes de Burdeos me eligieron alcalde de su ciudad cuando me hallaba lejos de Francia, y todavÃa más lejos de tal pensamiento.[9] Me excusé. Pero me comunicaron que cometÃa un error; además, se interponÃa la orden del rey.[10] Es un cargo que debe parecer mucho más hermoso porque no comporta otro salario ni ganancia que el honor de su desempeño. Dura dos años; pero puede prolongarse con una segunda elección, cosa que sucede muy raras veces. Lo fue en mi caso; y, con anterioridad, no habÃa ocurrido sino en dos ocasiones: unos años antes, con el señor de Lansac; y recientemente con el señor de Biron, mariscal de Francia, a quien sucedà en el cargo. Y dejé el mÃo al señor de Matignon, también mariscal de Francia. Orgulloso de una compañÃa tan noble:
c | uterque bonus pacis bellique minister![11]
[¡ambos buenos administradores de la paz y de la guerra!].
b | La fortuna quiso contribuir a mi promoción, por la especial circunstancia que puso de su parte. No del todo vana, pues Alejandro despreció a los embajadores corintios, que le ofrecÃan la ciudadanÃa de su villa; pero, cuando le explicaron que también Baco y Hércules figuraban en este registro, se lo agradeció generosamente.[12]