Los ensayos
Los ensayos Por lo demás, haciéndole abarcar tantas cosas entorpecemos la aprehensión y la captura del alma. Unas, sólo hay que presentárselas, otras hay que adherírselas, otras incorporárselas. Puede verlo y sentirlo todo, pero no debe alimentarse sino de sí misma, y debe ser informada de aquello que propiamente le atañe, y propiamente pertenece a su haber y a su sustancia. Las leyes de la naturaleza nos enseñan aquello que exactamente necesitamos. Una vez que los sabios nos han dicho que, según ella, nadie es indigente, y que todo el mundo lo es según la opinión,[35] distinguen con la misma sutileza los deseos que proceden de ella de los que proceden del desorden de nuestra fantasía. Aquellos cuyo final vemos, son suyos; aquellos que huyen ante nosotros, y a los cuales no podemos poner fin, son nuestros.[36] La pobreza de bienes es fácil de curar; la pobreza del alma, imposible:
c | Nam si, quod satis est homini, id satis esse potesset,
hoc sat erat: nunc, cum hoc non est, qui credimus porro
diuitias ullas animum mi explere potesse?[37]
[Pues, si lo que es suficiente para el hombre, pudiese bastarle, esto me bastaría; ahora bien, dado que no es así, ¿cómo creer que habrá riqueza capaz de satisfacer mi alma?].