Los ensayos
Los ensayos ¿Cuántas veces me he infligido una evidentísima injusticia por huir del riesgo de sufrirla aún peor de parte de los jueces, tras un siglo de dificultades, y de manejos sucios y viles, más contrarios a mi natural que la tortura y el fuego? c | Conuenit a litibus quantum licet, et nescio an paulo plus etiam quam licet, abhorrentem esse. Est enim non modo liberale, paululum nonnunquam de suo iure decedere, sed interdum etiam fructuosum[82] [Conviene ser refractario a los pleitos en la medida de lo posible, y no sé si también un poco más. Renunciar en parte al propio derecho de vez en cuando es, en efecto, no sólo generoso, sino también, en ocasiones, fructífero]. Si fuésemos sabios de verdad, deberíamos alegrarnos y ufanarnos, como oí un día, muy sinceramente, al hijo de una gran familia celebrar con todo el mundo que su madre acababa de perder un pleito: como si se tratara de su tos, de su fiebre o de otra cosa de importuna conservación. Incluso los favores que la fortuna podía haberme dado, parentescos y contactos con quienes tienen la suprema autoridad en estas materias, he huido encarecidamente, según mi conciencia, de emplearlos en perjuicio ajeno, y de elevar mis derechos por encima de su justo valor. En suma, b | he hecho tanto día tras día, ojalá pueda seguir diciéndolo, que aquí estoy, todavía virgen de procesos, aunque no hayan dejado de invitarse en muchas ocasiones a mi servicio por muy justas razones, si hubiese querido oírlas, y virgen de querellas. He pasado una ya larga vida sin ofensa grave, ni pasiva ni activa, y sin haber oído nada peor que mi nombre. Rara gracia del cielo.