Los ensayos
Los ensayos Nuestras mayores agitaciones obedecen a motivos y causas ridículos. ¡Hasta qué extremo de ruina cayó nuestro último duque de Borgoña por un pleito sobre una carga de pieles de carnero![83] ¿Y no fue el grabado de un sello la causa primera y principal del más horrible trastorno que esta máquina haya sufrido nunca?[84] Porque Pompeyo y César no son sino los retoños y la secuela de estos dos. Y yo he visto en estos tiempos a las cabezas más sabias del reino reunidas, con gran ceremonia y gasto público, para tratados y acuerdos cuya verdadera decisión dependía, sin embargo, con plena soberanía, de las charlas que tenían lugar en el gabinete de las damas, y de la inclinación de alguna mujercilla. c | Los poetas, que por una manzana pusieron Grecia y Asia a sangre y fuego, lo entendieron bien.[85] b | Observad por qué aquél arriesga su honor y su vida con su espada y su puñal; que os cuente de dónde procede la fuente del conflicto: no puede hacerlo sin sonrojarse, hasta tal extremo el motivo es vano y frívolo.