Los ensayos
Los ensayos Los hombres de hoy en dÃa están tan acostumbrados a la agitación y a la ostentación, que la bondad, la moderación, la equidad, la constancia y demás cualidades apacibles y oscuras ya no se perciben. Los cuerpos escabrosos se perciben, los lisos se tocan imperceptiblemente. La enfermedad se siente, la salud, poco o nada; ni tampoco las cosas que nos untan, en comparación con aquellas que nos punzan. Dejar para hacer en la plaza pública aquello que puede hacerse en la cámara del consejo, y, en pleno mediodÃa, aquello que se habrÃa hecho la noche precedente, y tener el celo de hacer uno mismo lo que el compañero hace igual de bien, es actuar por la reputación y por el provecho particular, no por el bien. AsÃ, algunos cirujanos griegos efectuaban las operaciones de su arte sobre estrados a la vista de los transeúntes, para ampliar su parroquia y clientela.[98] Juzgan que las buenas soluciones no pueden oÃrse sino al son de la trompeta.