Los ensayos
Los ensayos En cuanto a las empresas militares, todo el mundo ve hasta qué punto la participación de la fortuna es grande. Incluso en nuestros planes y deliberaciones, ciertamente ha de intervenir la suerte y la ventura, pues no es mucho lo que puede nuestra sabidurÃa. Cuanto más aguda y viva es, más flaqueza descubre en ella, y tanto más desconfÃa de sà misma. a | Soy del parecer de Sila, a2 | y cuando examino de cerca las más gloriosas proezas guerreras, veo, ésta es mi impresión, que quienes las dirigen emplean la deliberación y los planes a modo de simple formalidad, y abandonan la mayor parte de la empresa a la fortuna; y, en cuanto a la confianza que tienen en su auxilio, siempre rebasan los lÃmites de todo razonamiento.[9] En medio de sus deliberaciones surgen alegrÃas fortuitas y furores extraños que les empujan, las más de las veces, a elegir la opción en apariencia menos fundada, y que incrementan su valentÃa por encima de lo razonable. De ahà que muchos grandes capitanes antiguos, para dar crédito a tales planes temerarios, alegaran ante su gente que les animaba alguna inspiración, algún signo y pronóstico.[10]