Los ensayos
Los ensayos He visto la manera en que han surgido muchos milagros de estos tiempos. Aunque se sofoquen al nacer, no dejamos de prever el curso que habrÃan seguido de haber vivido su tiempo. En efecto, una vez que se ha encontrado el extremo del hilo, se devana a nuestro antojo. Y hay más distancia desde la nada hasta la cosa más pequeña del mundo, que desde ésta hasta la más grande. Ahora bien, los primeros que se imbuyen de este inicio de extrañeza, al esparcir su historia, se dan cuenta, por las objeciones que reciben, del lugar donde reside la dificultad de la persuasión, y se dedican a calafatear ese punto con una u otra pieza falsa. c | Además que, insita hominibus libidine alendi de industria rumores[12] [por la tendencia innata de los hombres a alimentar deliberadamente los rumores], sufrimos un escrúpulo natural por devolver lo que nos han prestado sin ningún interés e incremento de cosecha propia. El error particular produce en primer lugar el error público, y luego, a su vez, el error público produce el error particular.[13] b | Asà el edificio entero va alzándose y formándose de mano en mano; de suerte que el testigo más distante está más enterado que el más cercano, y el último informado, más persuadido que el primero. Es un progreso natural. En efecto, quien cree una cosa, piensa que es obra de caridad persuadir de ella a otro; y, para lograrlo, no teme añadir de su propia invención todo aquello que le parece necesario para el relato, a fin de proveer a la resistencia y al defecto que piensa que hay en la concepción de los otros.