Los ensayos
Los ensayos Las brujas de mi vecindad corren peligro de muerte por el dictamen de cada nuevo autor que da cuerpo a sus sueños.[23] Para acomodar los ejemplos que la divina palabra nos ofrece de tales cosas, ejemplos muy ciertos e irrefragables, y asociarlos a los acontecimientos modernos, dado que no vemos ni sus causas ni sus medios, se requiere otro ingenio que el nuestro. Tal vez corresponda sólo a este poderosísimo testimonio decirnos: «Éste lo es, y aquélla, y ese otro no». Dios ha de ser creído —esto es en verdad muy razonable—; pero no, sin embargo, uno de nosotros, que se asombra de su propio relato —y necesariamente se asombra de él si conserva el juicio—, ya lo aplique a un hecho ajeno, ya lo aplique en su propia contra.