Los ensayos
Los ensayos Quienes predican a los príncipes una atentísima desconfianza, con el pretexto de predicarles su seguridad, les predican ruina y vergüenza. Nada noble se hace sin riesgo. Conozco a uno, c | de ánimo muy marcial por temperamento y emprendedor, b | cuya buena fortuna es corrompida cada día por tales consejos: que se encierre entre los suyos, que no acuerde ninguna reconciliación con sus antiguos enemigos, que se mantenga aparte y no se confíe en manos más fuertes, por muchas promesas que le hagan, por mucha utilidad que vea en ello.[14] c | Conozco a otro que ha aumentado inesperadamente su fortuna por adoptar una decisión del todo contraria.[15] La audacia, cuya gloria buscan con tanta avidez, se presenta, cuando es necesario, de modo tan magnífico en jubón como en armas, en el gabinete como en el campo de batalla, con el brazo colgando como con el brazo alzado. b | La prudencia, tan delicada y circunspecta, es enemiga mortal de las acciones elevadas. c | Escipión fue capaz, para ganarse la voluntad de Sífax, de pasar a África con sólo dos barcos, dejando a su ejército y abandonando España, dudosa aún tras su reciente conquista, para confiarse en tierra enemiga al poder de un rey bárbaro, a una lealtad desconocida, sin compromiso, sin rehén, bajo la única seguridad de la grandeza de su propio ánimo, de su buena suerte y de la promesa de sus altas esperanzas:[16] Habita fides ipsam plerumque fidem obligat[17] [La confianza que se otorga obliga las más de las veces a una confianza recíproca].