Los ensayos
Los ensayos a | La vía seguida por Julio César me parece la más bella que pueda seguirse. Primero intentó, por medio de la clemencia, hacerse querer aun por sus enemigos, de modo que, cuando le descubrían alguna conjura, se contentaba simplemente con declarar que estaba sobre aviso. Hecho esto, adoptó la nobilísima resolución de aguardar, sin terror y sin inquietud, cuanto pudiera sucederle, abandonándose y remitiéndose a la protección de los dioses y de la fortuna —pues ciertamente en tal situación se hallaba cuando lo mataron.[23]