Los ensayos
Los ensayos Se deliberaba efectuar una parada general de varias tropas armadas —ése es el lugar de las venganzas secretas, y no hay ocasión donde puedan ejercerse con mayor seguridad—. HabÃa públicos y notorios indicios de que no era muy buen momento para algunos a los que tocaba la responsabilidad principal y necesaria de pasarles revista. Se propusieron distintos pareceres, por tratarse de un asunto difÃcil, de mucha gravedad y consecuencia. El mÃo fue, ante todo, evitar dar prueba de ninguna duda, y encontrarse y mezclarse entre las filas, con la cabeza recta y el semblante abierto, y, en vez de recortar cualquier cosa —que era lo que predominaba en las demás opiniones—, pedir por el contrario a los capitanes que advirtieran a los soldados de hacer unas buenas y gallardas salvas en honor de los asistentes, sin escatimar pólvora. Esto fue gratificante para las tropas sospechosas, y generó desde entonces una mutua y útil confianza.[22]