Los ensayos
Los ensayos b | He visto en Alemania que Lutero ha dejado tantas o más divisiones y disputas por las dudas sobre sus opiniones de las que concitó acerca de las Sagradas Escrituras.[24] Nuestra discusión es verbal. Pregunto qué es la naturaleza, el placer, el círculo y la sustitución.[25] La pregunta versa sobre palabras, y se responde con lo mismo. Una piedra es un cuerpo. Pero si alguien insiste: «Y ¿cuerpo, qué es?». «Una sustancia». «Y sustancia, ¿qué es?», y así sucesivamente, al final empujaría al que respondiera hasta el extremo de su calepino.[26] Se trueca una palabra por otra palabra distinta, y con frecuencia más desconocida. Sé mejor qué es un hombre de lo que sé qué es un animal, o qué es mortal, o qué es razonable. Para satisfacer una duda, me dan tres; es la cabeza de Hidra.[27] Sócrates preguntó a Menón qué era la virtud: «Hay», replicó Menón, «la virtud del hombre y la de la mujer, la del magistrado y la del particular, la del niño y la del anciano». «¡Éste va bien!», exclamó Sócrates; «buscábamos una virtud, y nos proporcionas un enjambre de ellas».[28] Formulamos una pregunta, nos responden con una colmena.