Los ensayos
Los ensayos Platón alega con frecuencia este gran precepto: «Haz lo tuyo y conócete a ti mismo».[2] Cada uno de estos dos elementos implica en general el conjunto de nuestro deber, e implica también a su compañero. Quien deba cumplir lo suyo, verá que su primera lección consiste en saber qué es él mismo y qué le es propio. Y quien se conoce a sà mismo, deja de tomar lo ajeno por propio: se ama y se cultiva antes que a cualquier otra cosa —rehúsa las ocupaciones superfluas y los pensamientos y propósitos inútiles—.[3] Asà como la insensatez no está nunca satisfecha, por más que se le conceda todo lo que desee, la sabidurÃa se contenta con lo presente, nunca se disgusta consigo misma.[4] Epicuro exime al sabio de prever el porvenir y de preocuparse por él.[5]