Los ensayos
Los ensayos b | He dejado envejecer y morir en mí de muerte natural catarros, accesos de gota, diarreas, palpitaciones del corazón, migrañas y otras dolencias, que he perdido cuando me había medio acostumbrado a vivir con ellas. Se las conjura mejor por medio de la cortesía que retándolas. Hemos de soportar suavemente las leyes de nuestra condición. Estamos hechos para envejecer, para perder fuerzas, para enfermar, pese a toda la medicina. Ésta es la primera lección que los mexicanos dan a sus hijos; al salir del seno de las madres, los saludan así: «Hijo, has venido al mundo para padecer; padece, sufre y cállate».[106]
Es injusto quejarse porque le haya sucedido a alguien lo que puede sucederle a cualquiera. c | Indignare si quid in te inique proprie constitutum est[107] [Indígnate si se ha fijado algo injusto expresamente contra ti]. b | Ved a un anciano que pide a Dios que le conserve la salud íntegra y vigorosa, es decir, que le devuelva a la juventud:
Stulte, quid haec frustra uotis puerilibus optas?[108]
[¡Necio!, ¿para qué formas estos vanos deseos pueriles?].