Los ensayos
Los ensayos Hemos de aprender a sobrellevar lo que no puede evitarse. Nuestra vida está compuesta, como la armonía del mundo, de elementos contrarios, también de tonos distintos, suaves y duros, agudos y bajos, blandos y graves. ¿Qué pretensión tendría el músico que sólo amara unos? Ha de saber servirse de todos ellos y mezclarlos. Y lo mismo nosotros, con los bienes y los males, que son consustanciales a nuestra vida. Nuestro ser no puede subsistir sin esta mezcla, y un lado es tan necesario como el otro.[111] Tratar de forcejear contra la necesidad natural es remedar la locura de Ctesifonte, que intentó luchar a coces con su mula.[112]
Apenas pido consejo sobre las alteraciones que siento, porque esta gente se vuelve presuntuosa cuando te tiene a su merced. Te hinchan los oídos con sus pronósticos; y si alguna vez me han sorprendido débil por la enfermedad, me han tratado de una manera injusta con sus dogmas y su máscara magistral, amenazándome a veces con grandes dolores, a veces con una muerte inminente. No por ello me sentía abatido ni desquiciado, pero sí golpeado y oprimido; si mi juicio no cambiaba ni se turbaba, al menos se sentía concernido. Lo cual no deja de ser agitación y lucha.