Los ensayos
Los ensayos Además, ¿hay algo que pueda compararse en dulzura a este cambio súbito, cuando paso de un dolor extremo, al evacuar la piedra, a recobrar como si se produjera un relámpago la hermosa luz de la salud, tan libre y tan plena, como sucede en nuestros cólicos repentinos y más violentos? ¿Hay algo en el dolor sufrido que pueda equipararse al placer de una mejora tan rápida? ¡A qué punto la salud me parece más bella tras la enfermedad, tan cercana y tan contigua que las puedo reconocer una en presencia de la otra con su mejor acompañamiento, rivalizando como para hacerse frente y contrarrestarse! Asà como los estoicos dicen que los vicios son útilmente introducidos para dar realce a la virtud y respaldarla,[120] nosotros podemos decir, con más razón y con una conjetura menos osada, que la naturaleza nos ha prestado el dolor en honor del placer y de la indolencia y a su servicio. Cuando Sócrates, nada más librarle de los grilletes, sintió la delicia de la comezón que su pesadez le habÃa producido en las piernas, se alegró al considerar la estrecha alianza entre dolor y placer, porque están asociados con un lazo necesario, de manera que se van alternando, y el uno genera el otro; y le proclamaba al buen Esopo que deberÃa haber tomado materia para una bella fábula de esta consideración.[121]