Los ensayos
Los ensayos Temer los riesgos generales que afectan a tan gran multitud, no osar lo que tantas clases de almas osan, c | y todo un pueblo, b | es propio de un ánimo desmedidamente blando y vil. La compañÃa da seguridad hasta a los niños. Si otros nos superan en ciencia, en gracia, en fuerza, en fortuna, tenemos terceras causas a las que echar la culpa; pero si les cedemos en firmeza de ánimo, no podemos sino reprochárnoslo a nosotros mismos. La muerte es más abyecta, más lánguida y penosa en el lecho que en el combate, las fiebres y los catarros tan dolorosos y mortales como un arcabuzazo. Quien esté acostumbrado a soportar valerosamente los infortunios de la vida común, no tendrá que aumentar su valentÃa para hacerse soldado. c | Viuere, mi Lucili, militare est[127] [Vivir, Lucilio, es servir como soldado].
No recuerdo haber padecido nunca sarna. Con todo, rascarse es una de las gratificaciones más dulces y más asequibles que nos da la naturaleza. Pero tiene la penitencia demasiado importunamente cercana. Yo la ejerzo más en las orejas, que a temporadas me pican por dentro.