Los ensayos
Los ensayos b | Nací con todos los sentidos íntegros casi hasta la perfección. Mi estómago es bueno a conveniencia, como lo es mi cabeza, y las más de las veces se mantienen a través de mis fiebres, y también mi aliento. He rebasado c | la edad[128] b | en la cual algunas naciones, no sin motivo, habían prescrito un final tan justo a la vida que no permitían que nadie lo excediera. Con todo, todavía tengo demoras, aunque inconstantes y breves, tan netas que se distinguen poco de la salud y de la ausencia de dolor de mi juventud. No hablo de vigor ni de vitalidad; no es razonable que me sigan más allá de sus límites:
Non haec amplius est liminis, aut aquae
caelestis, patiens latus.[129]
[Ya no puede soportar la espera en los umbrales ni las aguas del cielo].