Los ensayos
Los ensayos Tampoco lamento que mi duración no sea tan larga e integra como la de un roble. No puedo en absoluto quejarme de mi imaginación: a lo largo de mi vida he tenido pocos pensamientos que hayan interrumpido ni siquiera el curso de mi sueño, salvo aquellos que eran por el deseo, que me despertaba sin afligirme. Sueño con poca frecuencia; y, cuando lo hago, es acerca de cosas fantásticas y de quimeras producidas en general por pensamientos agradables, más ridículas que tristes. Y creo cierto que los sueños son leales intérpretes de nuestras inclinaciones;[132] pero se requiere arte para ordenarlos y entenderlos:
c | Res quae in uita usurpant homines, cogitant, curant, uident,
quaeque agunt uigilantes, agitantque, ea si cui in somno accidunt,
minus mirandum est.[133]
[No hay que extrañarse de que las cosas que los hombres utilizan en la vida, lo que piensan, lo que los inquieta, lo que ven, y lo que hacen despiertos, y lo que mueven, les ocurra también en sueños].