Los ensayos
Los ensayos Creo que este equilibrio suyo ha levantado muchas veces al cuerpo de sus caÃdas —él está a menudo abatido—; que si no se encuentra alegre, se halla cuando menos en un estado tranquilo y reposado. Durante cuatro o cinco meses padecà una fiebre cuartana que me habÃa desfigurado por completo; mi espÃritu se mantuvo siempre no apacible sino placenteramente. Si no me duele nada, la debilidad y la languidez no me entristecen mucho. Veo un buen número de flaquezas corporales, que producen horror sólo con nombrarlas, que yo temerÃa menos que mil pasiones y agitaciones de espÃritu que, según veo, son habituales. Me decido a no correr más, hago bastante arrastrándome; y no lamento la declinación natural que se ha adueñado de mÃ:
Quis tumidum guttur miratur in Alpibus?[131]
[¿Quién se sorprenderá en los Alpes del bocio?]