Los ensayos
Los ensayos Si tuviera hijos varones, les desearÃa de buena gana mi suerte. El buen padre que Dios me otorgó —que de mà no tiene sino agradecimiento por su bondad, pero ciertamente muy vivo— me mandó desde la cuna a criarme en una pobre aldea de las suyas,[142] y me tuvo allà durante toda mi crianza, y todavÃa más, acostumbrándome a la forma más vil y más común de vida. c | Magna pars libertatis est bene moratus uenter[143] [Una gran parte de la libertad radica en un vientre bien acostumbrado]. b | Nunca asumáis, y menos aún atribuyáis a vuestras esposas, la responsabilidad de su crianza; dejádselos formar a la fortuna bajo leyes populares y naturales, dejad a la costumbre que los habitúe a la sobriedad y a la austeridad, que deban descender de la dureza más que remontar hacia ella. Su inclinación perseguÃa además otro objetivo: el de unirme al pueblo y a la clase de hombres que necesita de nuestra ayuda; y consideraba preferible que me viese obligado a mirar hacia quien me tiende los brazos que hacia quien me da la espalda. Y, por la misma razón, hizo que en la pila de bautismo me sostuvieran personas de la más abyecta fortuna, para unirme y apegarme a ellas.[144]