Los ensayos
Los ensayos Su propósito no ha fracasado del todo: me entrego de buena gana a los pequeños, ya por ser más glorioso, ya por compasión natural, cuyo poder en mà es infinito. El partido que condenarÃa en nuestras guerras, lo condenarÃa con más violencia floreciente y próspero; podré conciliarme en alguna medida con él cuando lo vea miserable y abatido. ¡Con qué agrado considero la hermosa disposición de Quelonis, hija y esposa de reyes de Esparta! En los tumultos de su ciudad, mientras Cleómbroto, su marido, llevó las de ganar sobre Leónidas, su padre, actuó como una buena hija, se reunió con su padre en el exilio, en la miseria, enfrentándose al vencedor. ¿La suerte dio un giro?: cambió de voluntad con la fortuna, y se alineó valerosamente con su marido, al que siguió allà donde le condujo su ruina, sin otra preferencia, según parece, que la de lanzarse al partido donde más falta hacÃa y donde demostraba más compasión.[145] Yo sigo de forma más natural el ejemplo de Flaminino, entregado a quienes tenÃan necesidad de él más que a quienes podÃan beneficiarle,[146] que el de Pirro, dispuesto a humillarse bajo los grandes y a enorgullecerse sobre los pequeños.[147]