Los ensayos
Los ensayos a | Si el alma no progresa con un movimiento mejor, si el juicio no se ha hecho más sano, me darÃa lo mismo que nuestro escolar hubiera pasado el tiempo jugando a la pelota; al menos habrÃa ganado en agilidad. MÃralo, de vuelta tras dedicar quince o dieciséis años al estudio. Nadie hay tan inepto para ponerse manos a la obra. El único beneficio que adviertes en él es que su latÃn y su griego lo han hecho más necio y presuntuoso de lo que era al salir de casa. c | HabÃa de traer el alma llena; sólo la trae hinchada; y, en lugar de engrosarla, tan sólo la ha inflado. Tales maestros, como dice Platón de los sofistas, hermanos suyos, son, entre todos los hombres, quienes prometen ser más útiles a los hombres, y los únicos entre todos que no sólo no mejoran aquello que se les confÃa, como lo hace un carpintero o un albañil, sino que lo empeoran, y cobran por haberlo empeorado.[39] Si se aplicara la ley que Protágoras proponÃa a sus discÃpulos —pagarle lo que él fijara o jurar en el templo en cuánto valoraban el provecho que habÃan sacado de sus enseñanzas y pagar su esfuerzo según él—,[40] mis pedagogos quedarÃan burlados, en caso de remitirnos al juramento de mi experiencia.