Los ensayos
Los ensayos Cualquier otra ciencia es dañina para quien carece de la ciencia de la bondad. Pero la razón que yo buscaba hace un momento, ¿no residirá también en otra cosa? Dado que en Francia el estudio apenas tiene otro objetivo que el provecho, se entregan a las letras menos de aquellos a quienes la naturaleza ha hecho nacer para cometidos más nobles que lucrativos, o lo hacen muy brevemente —se retiran, antes de haberse aficionado a los libros, a una profesión que nada tiene en común con ellos—. Así pues, de ordinario sólo queda, para implicarse por entero en el estudio, la gente de baja fortuna, que busca en él un medio de vida. Y las almas de esta gente son por naturaleza, y por formación familiar y ejemplo, de la más baja aleación; de ahí que representen falsamente el fruto de la ciencia. Porque ésta no puede dar luz al alma que no la tiene, ni hacer ver al ciego. Su función no es dotarle de vista sino orientársela,[51] ordenar sus pasos con tal de que tenga pies y piernas de suyo rectas y capaces. La ciencia es una buena droga; pero ninguna droga es bastante fuerte para preservarse sin alteración ni corrupción según el vicio del vaso que la contiene.[52] Hay quien tiene la vista clara, pero no la tiene recta, y por lo tanto ve el bien y no lo sigue;[53] y ve la ciencia y no se sirve de ella. El precepto principal de Platón en su República es atribuir los cargos a los ciudadanos de acuerdo con su naturaleza.[54] La naturaleza lo puede todo y lo hace todo. Los cojos no son aptos para los ejercicios del cuerpo; ni las almas cojas, para los ejercicios del espíritu; las bastardas y vulgares son indignas de la filosofía. Cuando vemos a un hombre mal calzado, decimos que no es de extrañar que sea zapatero. De igual manera, parece que la experiencia nos presenta a menudo al médico peor medicado, al teólogo menos reformado y por regla general al docto menos capaz que nadie. Aristón de Quíos tenía razón, en tiempos antiguos, al decir que los filósofos perjudicaban a sus oyentes pues la mayoría de las almas no son adecuadas para aprovechar tal enseñanza, que si no beneficia, daña: ἀσῴτους ex Aristippi, acerbos ex Zenonis schola exire[55] [De la escuela de Aristipo salen licenciosos; de la de Zenón, rígidos].