Los ensayos
Los ensayos [Nadie puede apenas desarraigarse de la vida y desprenderse de ella; todo el mundo hace, sin saberlo, que subsista alguna cosa de sí mismo, y no se separa lo suficiente del cadáver tendido, y lo reclama como propio].
a | Bertrand de Guesclin murió en el asedio del castillo de Rancon, cerca de Puy, en la Auvernia. Los sitiados, que después se rindieron, fueron obligados a dejar las llaves de la plaza sobre el cuerpo del fallecido.[14] Bartolomé de Alviano, general del ejército veneciano, murió sirviendo en sus guerras en el Bresciano, y, para trasladar el cadáver hasta Venecia, había de atravesar el Veronés, tierra enemiga. La mayoría del ejército era favorable a pedir a los veroneses un salvoconducto para el transporte. Pero Teodoro Trivulzio no estuvo de acuerdo, y prefirió pasarlo a viva fuerza al azar del combate. No era apropiado, dijo, que quien en vida jamás había temido a sus enemigos, demostrara temerlos una vez muerto.[15] b | A decir verdad, en un asunto parecido, según las leyes griegas, quien reclamaba al enemigo un cadáver para su inhumación, renunciaba a la victoria, y no se le permitía ya erigir un trofeo por ella. Para aquel que recibía la petición, era un título de victoria. Así perdió Nicias la clara victoria que había logrado sobre los corintios.[16] Y Agesilao, en cambio, aseguró aquella muy dudosa que había conseguido sobre los beodos.[17]