Los ensayos
Los ensayos a | Y, además, la presencia de los padres interrumpe y estorba la autoridad del tutor, que debe ser suprema sobre él. Aparte de que, el respeto que le profesa toda la casa, su conocimiento de los medios y las grandezas de su familia, no son a mi entender pequeños inconvenientes a esta edad. En la escuela de las relaciones humanas, he observado con frecuencia el vicio de que, en lugar de dedicarnos a conocer a los demás, sólo nos esforzamos en darnos a conocer, y nos preocupamos más por despachar nuestra mercancÃa que por adquirir una nueva. El silencio y la modestia son cualidades muy convenientes en el trato con los demás. Formaremos a este niño para que escatime y reserve su capacidad, una vez adquirida; para que no se tome en serio las necedades y fábulas que se digan en su presencia. Es, en efecto, una impertinencia y una incivilidad oponerse a todo aquello que no se acomoda a nuestro gusto. c | Que le baste con corregirse a sà mismo. Y que no parezca reprochar a los demás todo lo que él se niega a hacer, ni contrariar las costumbres públicas. Licet sapere sine pompa, sine inuidia[44] [Se puede saber sin ostentación, sin envidia]. Que evite esos aires de dominio del mundo e insociables, y esa pueril ambición de querer parecer más astuto por ser distinto, y, como si las censuras y las novedades fuesen una mercancÃa difÃcil, el querer conseguir con ellas reputación de alguna cualidad peculiar.[45] Igual que no conviene sino a los grandes poetas valerse de las licencias del arte, sólo a las almas grandes e ilustres se les permite arrogarse privilegios por encima de la costumbre. Si quid Socrates et Aristippus contra morem et consuetudinem fecerunt, idem sibi ne arbitretur licere: magnis enim illi et diuinis bonis hanc licentiam assequebantur[46] [Si Socrates y Aristipo hicieron algo contra la costumbre y la usanza, que nadie piense que puede hacer lo mismo: ellos podÃan tomarse, en efecto, esa licencia por sus grandes y divinas cualidades].