Los ensayos
Los ensayos Este gran mundo, que algunos incluso multiplican como especies bajo un género,[62] es el espejo en el que debemos mirarnos para conocernos como conviene. En suma, quiero que éste sea el libro de mi escolar. Tantos humores, sectas, juicios, opiniones, leyes y costumbres nos enseñan a juzgar sanamente los nuestros, y le enseñan a nuestro juicio a reconocer su imperfección y su flaqueza natural —cosa que no es pequeño aprendizaje—. Tantas mutaciones políticas y cambios de fortuna pública nos enseñan a no ver la nuestra como un gran milagro. Tantos nombres, tantas victorias y conquistas sepultadas en el olvido, vuelven ridícula la esperanza de eternizar nuestro nombre por la captura de diez arqueros o de una bicoca que no se conoce sino por su caída. El orgullo y la altivez de tantas pompas extranjeras, la majestad tan hinchada de tantas cortes y grandezas, nos fortifica y asegura la vista para resistir el fulgor de las nuestras sin pestañear. Tantos millones de hombres enterrados antes de nosotros nos animan a no temer ir al encuentro de tan buena compañía en el otro mundo. Y así sucesivamente.