Los ensayos
Los ensayos c | Nuestra vida, decĂa Pitágoras, se parece a la grande y populosa asamblea de los juegos olĂmpicos. Unos ejercitan el cuerpo para adquirir la gloria de los juegos; otros llevan mercancĂas para vender en busca de beneficio. Hay algunos —y no son los peores— que no persiguen otro fruto que observar cĂłmo y por quĂ© se hace cada cosa, y ser espectadores de la vida de los demás hombres para juzgarla y ordenar la suya.[63]
a | A los ejemplos se les podrán propiamente asociar todos los discursos más provechosos de la filosofĂa, en relaciĂłn con la cual deben contrastarse las acciones humanas, que han de tenerla como su regla. Le diremos,
b | quid fas optare, quid asper
utile nummus habet; patriae charisque propinquis
quantum elargiri deceat: quem te Deus esse
iussit, et humana qua parte locatus es in re;
quid sumus, aut quidnam uicturi gignimur,[64]
[quĂ© es lĂcito desear, para quĂ© sirve una moneda nueva, hasta quĂ© punto hay que entregarse a la patria y a los estimados padres, quĂ© te ordena Dios que seas, y en quĂ© lugar te ha situado entre los hombres, quĂ© somos y con quĂ© propĂłsito hemos sido engendrados],