Los ensayos
Los ensayos Mi tutor, que sabe que ha de llenar la voluntad de su discÃpulo de afecto tanto o más que de reverencia hacia la virtud, le sabrá decir que los poetas siguen las inclinaciones comunes,[81] y sabrá hacerle evidente que los dioses han destinado el sudor a los accesos de los gabinetes de Venus más bien que a los de Palas.[82] Y, cuando empiece a reparar en sà mismo, le presentará a Bradamante o a Angélica[83] como amante que gozar, y una belleza natural, activa, noble, no hombruna sino viril, frente a la belleza blanda, afectada, delicada, artificial —una travestida en muchacho, tocada con un casco refulgente; la otra vestida de muchacha, tocada con un gorrillo perlado—. Juzgará masculino su amor aun si su elección es del todo diferente de la del afeminado pastor de Frigia.[84]