Los ensayos
Los ensayos a | Por lo demás, la formación debe conducirse con una dulzura severa, no como suele hacerse.[104] En lugar de incitar a los niños a las letras, lo cierto es que no se les ofrece otra cosa que horror y crueldad. Eliminadme la violencia y la fuerza; a mi juicio, nada bastardea y aturde tanto una naturaleza bien nacida. Si deseas que tema la vergüenza y el castigo, no le acostumbres a ellos. Acostúmbrale al sudor y al frÃo, al viento, al sol y a los riesgos que debe desdeñar; prÃvale de cualquier blandura y delicadeza al vestir y al dormir, al comer y al beber; acostúmbralo a todo. Que no sea un niño bonito y un caballerete, c | sino un muchacho vivo y vigoroso. Niño, hombre, viejo, siempre he creÃdo y pensado lo mismo. Pero, entre otras cosas, el orden de la mayorÃa de nuestros colegios me ha disgustado siempre. Se cometerÃa tal vez un error menos dañino inclinándose hacÃa la indulgencia. Es una verdadera cárcel de jóvenes cautivos. Los vuelven desenfrenados castigándolos antes de que lo sean. Si llegas a un colegio en el momento de la tarea, no oyes más que gritos de niños torturados y de maestros ebrios de cólera. ¡Qué manera de despertarles el gusto por su lección, a esas almas tiernas y temerosas, guiarlas con una faz terrorÃfica, con las manos armadas de látigos![105] Es una costumbre inicua y perniciosa. Además, como muy bien observó Quintiliano, esta imperiosa autoridad comporta consecuencias peligrosas, y en particular con nuestra manera de castigar.[106] ¡Hasta qué punto serÃa más conveniente que sus clases estuvieran tapizadas de flores y de hojas, y no de trozos sangrantes de mimbre! Yo harÃa pintar en ellas el gozo, la alegrÃa, y a Flora y a las Gracias, como hizo el filósofo Espeusipo en su escuela.[107] Ojalá allà donde está su provecho, estuviera también su diversión. Los alimentos que son saludables para el niño deben azucararse, y amargarse los que le son nocivos.[108]