Los ensayos
Los ensayos a | Toda extrañeza y particularidad en nuestros hábitos y costumbres debe evitarse como hostil a la sociedad.[111] ¿Quién no se asombrarÃa de la complexión de Demofonte, mayordomo de Alejandro, que sudaba a la sombra y temblaba al sol?[112] a | He visto a alguno huir del olor de las manzanas más que de los arcabuzazos, a otros asustarse por un ratón, a otros vomitar al ver nata, a otros al ver sacudir un colchón de pluma, como Germánico no podÃa soportar ni la vista ni el canto de los gallos.[113] Tal vez haya en esto alguna propiedad oculta, pero la extinguirÃamos, a mi juicio, si hiciéramos las cosas en su momento. La educación ha logrado, ciertamente no sin algún trabajo, que, salvo a la cerveza, mi apetito se acomode indistintamente a todo aquello con lo que nos nutrimos. Puesto que el cuerpo todavÃa es maleable, debemos conformarlo a todas las maneras y costumbres. Y con tal de que puedan mantenerse el deseo y la voluntad bien sujetos, no debe temerse acomodar a un joven a todas las naciones y compañÃas, incluso al desenfreno y al exceso si es necesario. c | Que su ejercicio siga la costumbre. a | Que pueda hacerlo todo, y no ame hacer sino lo bueno.[114] Ni siquiera a los filósofos les parece loable que CalÃstenes perdiera la simpatÃa del gran Alejandro, su amo, por no haber querido beber tanto como él.[115] Reirá, retozará, se desenfrenará con su prÃncipe. Quiero que aun en el desenfreno supere en vigor y en firmeza a sus compañeros, y que no deje de hacer el mal por falta de fuerza ni de ciencia, sino por falta de voluntad. c | Multum interest utrum peccare aliquis nolit aut nesciat[116] [Hay gran diferencia entre no querer y no saber hacer el mal]. a | Pensaba honrar a un señor tan alejado de estos desenfrenos como nadie en Francia preguntándole, en buena compañÃa, cuántas veces a lo largo de su vida se habÃa emborrachado por necesidad de los asuntos del rey en Alemania. Lo entendió asà y me respondió que tres veces, que refirió. Conozco a alguno que, por carecer de tal facultad, se ha visto en grandes dificultades cuando ha tenido que tratar con esta nación.[117] Me he fijado a menudo, con gran asombro, en la extraordinaria naturaleza de AlcibÃades, capaz de transmutarse tan fácilmente en formas tan distintas, sin perjuicio de su salud —superando a veces la suntuosidad y la pompa persas, a veces la austeridad y la frugalidad lacedemonias; tan comedido en Esparta como voluptuoso en Jonia—:[118]