Los ensayos
Los ensayos En cuanto a mĂ, tenĂa más de seis años y no entendĂa más el francĂ©s o el perigordino que el árabe. Y, sin arte, sin libro, sin gramática ni precepto, sin látigo y sin lágrimas, habĂa aprendido un latĂn tan puro como el que sabĂa mi maestro; en efecto, no podĂa haberlo mezclado ni alterado. Si me querĂan dar un tema como ensayo, como se hace en los colegios, a los demás se les daba en francĂ©s; pero a mĂ habĂa que dármelo en mal latĂn, para que lo pasara al bueno. Y Nicolás Grouchy, que ha escrito De comitiis romanorum;[164] Guillaume GuĂ©rente, que ha comentado a AristĂłteles; George Buchanan, el gran poeta escocĂ©s;[165] a2 | Marc-Antoine Muret, c | que Francia e Italia reconocen como el mejor orador del momento,[166] a | mis preceptores domĂ©sticos, me han dicho a menudo que tenĂa esta lengua en mi infancia tan pronta y tan a mano que temĂan abordarme. Buchanan, a quien vi despuĂ©s en el sĂ©quito del difunto mariscal de Brissac, me contĂł que se proponĂa escribir sobre la formaciĂłn de los niños, y que tomaba la mĂa como modelo. Estaba entonces, en efecto, al cargo de ese conde de Brissac al que despuĂ©s hemos visto tan valeroso y tan bravo.[167]