Los ensayos

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c | A punto estoy de caer en un odio irreconciliable contra todo dominio popular, por más que me parezca el más natural y equitativo, cuando recuerdo la inhumana injusticia cometida por el pueblo ateniense. Hizo morir de manera irremisible, y sin aceptar siquiera escuchar sus defensas, a los valerosos capitanes que acababan de vencer a los lacedemonios en la batalla naval que tuvo lugar cerca de las islas Arginusas, la más disputada, la más violenta batalla que los griegos libraron jamás en el mar con sus fuerzas. El motivo era que, tras la victoria, habían aprovechado las ocasiones que la ley de la guerra les ofrecía en vez de pararse a recoger e inhumar a sus muertos. Y hace más odioso este ajusticiamiento el caso de Diomedón. Era uno de los condenados, hombre de notable virtud, tanto militar como política. Se adelantó para hablar tras oír la sentencia de condena, y, pese a que sólo entonces dispuso de tiempo para una audiencia sosegada, en lugar de emplearlo en favor de su causa y para descubrir la evidente injusticia de tan cruel resolución, se limitó a manifestar su inquietud por la salvación de sus jueces. Rogó a los dioses que volviesen este juicio en su beneficio, y, para evitar que atrajeran la cólera de los dioses sobre ellos, por no cumplir los votos que él y sus compañeros habían hecho en agradecimiento por una fortuna tan ilustre, les hizo saber de qué votos se trataba. Y, sin decir más y sin regateo alguno, al instante se dirigió con sumo valor hacia el suplicio.[32] La fortuna, algunos años después, les pagó con la misma moneda. En efecto, Cabrias, capitán general de su armada, que resultó vencedor del combate contra Pollis, almirante de Esparta, en la isla de Naxos, perdió el provecho claro y efectivo de su victoria, muy importante para sus intereses, por no incurrir en el infortunio de aquel ejemplo. Y, por no perder unos pocos cadáveres de amigos que flotaban en el mar, permitió que navegara a salvo una multitud de enemigos vivos que después le hicieron pagar cara la importuna superstición:[33]


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