Los ensayos
Los ensayos Y en el primer encuentro, que se produjo por azar en una gran fiesta y reunión ciudadana, nos resultamos tan unidos, tan conocidos, tan ligados entre nosotros, que desde entonces nada nos fue tan próximo como el uno al otro.[48] Él escribió una excelente sátira latina, que se ha publicado, con la cual excusa y explica la precipitación de nuestro entendimiento, tan pronto llegado a la perfección.[49] Dado que iba a durar tan poco y dado que se había iniciado tan tarde —pues los dos éramos hombres hechos, y él más, por algún año—,[50] no tenía tiempo que perder, ni había de ajustarse al modelo de las amistades blandas y ordinarias, en las cuales se requieren las precauciones de un largo trato previo. Esta no tiene otra idea que la suya propia, y no puede referirse sino a sí misma. a | No fue una consideración especial, ni dos, ni tres, ni cuatro, ni mil; fue no sé qué quintaesencia de toda esta mezcla lo que, captando mi entera voluntad, la llevó a hundirse y a perderse en la suya, c | lo que, captando su entera voluntad, la llevó a hundirse y a perderse en la mía, con un afán y empeño semejante. a | Digo «perderse» de verdad, sin reservarnos nada que nos fuera propio, ni que fuera suyo o mío.[51]