Los ensayos
Los ensayos cuius ego interitu tota de mente fugaui
haec studia, atque omnes delicias animi.[89]
[¡Oh hermano que, desgraciado de mí, me has sido arrebatado! Contigo se han desvanecido todas nuestras alegrías que, mientras vivías, tu dulce amor alimentaba. Tú, al morirte, has destruido mis placeres, hermano; contigo ha sido sepultada toda nuestra alma. Yo, a su muerte, he expulsado del fondo de mi espíritu estos afanes y todas las delicias del espíritu].
Alloquar? audiero numquam tua uerba loquentem?
Numquam ego te uita frater amabilior
aspiciam posthac? at certe semper amabo.[90]
[¿Podré hablarte?, ¿te oiré alguna vez decir alguna cosa?,
¿nunca más te veré, hermano más amable que la vida?
Pero, ciertamente, siempre te amaré].
Pero oigamos un poco hablar a este muchacho de dieciséis años.[91]