Los ensayos
Los ensayos a | ¿Qué causas no inventamos para las desgracias que nos afectan? ¿A qué no echamos la culpa, con razón o sin ella, para tener algo contra lo cual luchar? No son las trenzas rubias que desgarras, ni la blancura del pecho que, irritada, golpeas con tanta crueldad lo que ha destruido, por un malhadado plomo, al queridísimo hermano: echa la culpa a otra cosa. c | Dice Livio, refiriéndose al ejército romano en España, tras haber perdido a los dos hermanos que eran sus grandes capitanes: «Flere omnes repente et offensare capita»[4] [De repente se pusieron todos a llorar y a golpearse la cabeza]. Es un uso común. Y el filósofo Bión, hablando de aquel rey que se arrancaba los cabellos debido a su dolor, ¿no tuvo gracia al decir: «Este piensa que la calvicie alivia el dolor»?[5] a | ¿Quién no ha visto masticar y engullir naipes, zamparse una bolsa de dados, para tener algo contra lo que vengarse de la pérdida de dinero?