Los ensayos
Los ensayos b | Parece que en esos grandes cuerpos, como en los nuestros, se producen movimientos, c | unos naturales, otros b | febriles. Cuando considero la erosión que mi río Dordoña produce hoy en día en la orilla derecha, con su descenso, y que en veinte años ha ganado tanto, y ha arrebatado la base a muchas construcciones, me doy perfecta cuenta de que se trata de una alteración extraordinaria. Porque, si hubiera avanzado siempre a este paso, o lo hiciera en el futuro, la imagen del mundo se transformaría por completo. Pero les afectan cambios: a veces se expanden por un lado, a veces por otro, a veces se contienen. No hablo de las inundaciones repentinas, cuyas causas conocemos. En Medoc, en la costa, mi hermano, el señor de Arsac, ve cómo un terreno suyo es sepultado bajo la arena que arroja el mar —todavía es visible la techumbre de algunos edificios—; sus rentas y dominios se han convertido en pastizales casi estériles.[14] Dicen los lugareños que, desde hace algún tiempo, el mar se abre camino con tanta fuerza hacia ellos que han perdido cuatro leguas de tierra. Esas arenas son sus precursoras; c | y vemos grandes montículos de arena móvil que avanzan una media legua por delante y ganan terreno.