Los ensayos
Los ensayos El hombre que tenÃa conmigo era simple y burdo, lo cual es una condición apropiada para dar testimonio verÃdico.[16] La gente refinada, en efecto, observa con mayor curiosidad, y más cosas, pero las comenta; y, para realzar su interpretación y hacerla persuasiva, no puede evitar alterar un poco la historia. Jamás nos presentan las cosas simplemente, las decantan y enmascaran según el aspecto que les han visto; y, para dar crédito a su juicio y atraernos a él, añaden gustosamente a la materia por ese lado, la alargan y amplifican. Se requiere o un hombre muy fiel o uno tan simple que sea incapaz de forjar y de volver verosÃmiles falsas invenciones; y que no haya abrazado nada. El mÃo era asÃ; y, además, me ha presentado en distintas ocasiones a muchos marineros y mercaderes que habÃa conocido en su viaje. En consecuencia, me doy por satisfecho con esta información, sin indagar qué dicen los cosmógrafos.