Los ensayos
Los ensayos Tienen no sé qué sacerdotes y profetas que se presentan muy raras veces al pueblo, pues viven en las montañas. A su llegada se celebra una gran fiesta y la solemne reunión de numerosos poblados —cada granja, como la he descrito, constituye un poblado, y están, uno de otro, aproximadamente a una legua francesa de distancia—. El profeta les habla en público, exhortándolos a la virtud y al deber; pero toda su ciencia ética no consta sino de estos dos artÃculos: determinación en la guerra y afecto a sus mujeres. Les pronostica el futuro y los resultados que deben esperar de sus empresas, los encamina o aparta de la guerra; pero lo hace con la condición de que, si falla y lo que les ocurre no es lo predicho por él, lo destrozan en mil pedazos en caso de atraparlo y es condenado como falso profeta. Por tal motivo, al que se ha equivocado una vez, no se le ve más.