Los ensayos
Los ensayos Crisipo y Zenón, cabezas de la escuela estoica, pensaron que no había mal alguno en servirse de nuestra carroña para cualquiera de nuestras necesidades, ni en obtener alimento de ella.[41] Así, nuestros ancestros, sitiados por César en la ciudad de Alesia, decidieron resistir el hambre del asedio merced a los cuerpos de ancianos, mujeres y demás personas inútiles para el combate:[42]
b | Vascones, fama est, alimentis talibus usi
produxere animas.[43]
[Los vascones, según se cuenta, sobrevivieron usando tales alimentos].
a | Y los médicos no temen servirse de ella en toda suerte de usos favorables a la salud, sea para aplicarla por dentro o por fuera; pero jamás hubo opinión tan desenfrenada que excusara la traición, la deslealtad, la tiranía, la crueldad, que son nuestras faltas habituales.