Los ensayos
Los ensayos c | Se producen también derrotas triunfantes que pueden rivalizar con las victorias. Ni siquiera esas cuatro victorias hermanas, las más bellas que el sol jamás haya visto con sus ojos, Salamina, Platea, Micale, Sicilia, osaron nunca oponer toda su gloria junta a la gloria de la derrota del rey Leónidas y los suyos en el paso de las Termopilas. ¿Quién marchó jamás con un afán más glorioso y ambicioso al éxito en un combate que el capitán Iscolas a la derrota? ¿Quién se aseguró la salvación con más ingeniosidad y celo que él la ruina? Su misión era defender cierto paso del Peloponeso contra los arcadios. Se veÃa del todo incapaz de hacerlo, dada la naturaleza del lugar y la desigualdad de fuerzas, y era consciente de que todo lo que se expusiera al enemigo, iba a quedarse necesariamente ahÃ. Por otra parte, consideraba indigno de su propia virtud y magnanimidad, asà como del nombre lacedemonio, incumplir la misión. Tomó entre ambos extremos una determinación intermedia, que fue la siguiente. A los más jóvenes y más dispuestos de su ejército, los preservó para la protección y el servicio de su paÃs, y los hizo volver; y, con aquellos que se echarÃan menos en falta, decidió defender el pasaje, y, con su muerte, hacer que los enemigos pagaran su entrada tan cara como le fuera posible. Y asà sucedió. Los arcadios lo rodearon de inmediato por todas partes, y, tras causar una gran carnicerÃa, él y los suyos fueron todos, en efecto, pasados a cuchillo.[51] ¿Hay algún trofeo asignado a los vencedores que no merezcan más estos vencidos? El papel propio de la verdadera victoria es la lucha, no la salvación; y el honor de la virtud radica en combatir, no en vencer.