Los ensayos
Los ensayos a | Bastantes de las victorias que logramos sobre nuestros enemigos son victorias prestadas, no propias. Tener los brazos y las piernas más fuertes es una cualidad digna de un cargador, no de la virtud; la salud es una cualidad muerta y corporal; hacer tropezar al enemigo es un golpe de fortuna, lo mismo que deslumbrarle los ojos con la luz del sol; ser hábil en la esgrima es un recurso de arte y ciencia, y que puede darse en una persona cobarde y sin valor. El mérito y la valÃa de un hombre radican en el ánimo y en la voluntad; ahà es donde reside su verdadero honor; la valentÃa es la firmeza no de piernas y brazos, sino del ánimo y del alma; no consiste en el valor de nuestro caballo, ni de nuestras armas, sino en el nuestro. Quien cae obstinado en su valentÃa, c | si succiderit, de genu pugnat[49] [si ha caÃdo, pelea de rodillas], a | quien no rebaja ni un ápice su confianza por ningún peligro de muerte inminente, quien, al rendir el alma, sigue mirando a su enemigo con una mirada firme y desdeñosa, es derrotado no por nosotros sino por la fortuna; cae muerto, no derrotado.[50] b | Los más valientes son a veces los más desafortunados.