Los ensayos
Los ensayos quam quae confessos animo quoque subiugat hostes.[47]
[no hay otra victoria que aquella que, reconocida
por los vencidos, subyuga también su ánimo].
Antiguamente, los húngaros, combatientes muy belicosos, no proseguían su avance una vez habían sometido al enemigo a su merced. En efecto, tras arrancarles ese reconocimiento, los dejaban ir indemnes, sin rescate, salvo, a lo sumo, el de obtener la promesa de que a partir de entonces no tomarían las armas contra ellos.[48]