Los ensayos
Los ensayos Y si alguien quisiera dar razón del hecho que Arriano y su papa León, jefes principales de una herejía, murieron en momentos distintos con muertes muy semejantes y muy extrañas —pues se apartaron de una discusión por culpa de un dolor de vientre para ir al retrete, y ambos rindieron el alma de manera súbita en él—, y exagerar esta venganza divina por la circunstancia del lugar,[7] podría también añadir la muerte de Heliogábalo, que murió asimismo en un excusado.[8] Pero, ¡cómo!, Ireneo participa de la misma suerte.[9] c | Dios, queriendo enseñarnos que los buenos han de esperar otra cosa y los malos temer otra cosa que los éxitos o fracasos de este mundo, maneja y aplica éstos según su oculta disposición, y nos priva del medio de aprovecharnos neciamente de ellos. Y se burlan quienes pretenden sacarles partido según la razón humana. Nunca aciertan un golpe sin recibir dos. San Agustín lo prueba muy bien contra sus adversarios.[10] Es éste un conflicto que se decide con las armas de la memoria más que con las de la razón. a | Hay que contentarse con la luz que al sol le place comunicarnos por medio de sus rayos; y si alguien alza los ojos para tomar una más grande de su cuerpo mismo, que no encuentre extraño que, como castigo por su arrogancia, pierda la vista.[11] c | Quis hominem potest scire consilium dei? Aut quis poterit cogitare quid uelit dominus?[12] [¿Qué hombre puede conocer el designio de Dios, y quién podrá concebir lo que quiere el Señor?].[13]