Los ensayos
Los ensayos Éste parece ir más allá que los otros,[5] pues se dirige desde el inicio a un medio que aquéllos adoptan sólo subsidiariamente, y, además, lo hace a propósito de su hija única. Pero no quiero omitir el final de la historia, aunque no corresponda a mi asunto. La esposa de san Hilario supo por él que la muerte de su hija se habÃa producido por su designio y voluntad, y que ella era mucho más feliz fuera de este mundo que en él. Entonces sintió una impresión tan viva de la beatitud eterna y celeste que pidió a su marido, con extrema insistencia, que hiciera lo mismo por ella. Y cuando, ante sus plegarias comunes, Dios se la llevó a su seno, muy poco después, fue una muerte abrazada con una singular satisfacción compartida.