Los ensayos
Los ensayos Pero ahora no estoy en disposición de tratar este rico argumento. Quiero tan sólo confrontar las agudezas de cinco poetas latinos al elogiar a Catón, c | en interés de Catón y también, incidentalmente, en el de ellos. Pues bien, cualquier muchacho bien educado encontrará a los dos primeros cansinos en comparación con los demás. Al tercero, más vigoroso, pero que se desploma por la extravagancia de su fuerza. Apreciará que habría sitio para uno o dos grados de invención aún hasta llegar al cuarto, a propósito del cual juntará las manos de admiración. En cuanto al último, primero a alguna distancia, pero distancia que jurará no poder ser colmada por ningún espíritu humano, se asombrará, quedará paralizado.