Los ensayos
Los ensayos Non, ita me diui, uera gemunt, iuuerint.[9]
[¿Es Venus odiosa a las recién casadas, o es que frustran la alegría de sus padres con las falsas lagrimillas que derraman en abundancia al cruzar el umbral de la cámara nupcial? ¡Que los dioses me amparen!, no lloran de verdad].
Así, no es extraño lamentarse por alguien muerto al que en absoluto querríamos ver vivo.
b | Cuando riño con mi criado, riño con todo el ánimo: son imprecaciones ciertas, no fingidas; pero, una vez pasada la humareda, si me necesita, le ayudaré de buena gana: paso la página al instante. c | Cuando le llamo bufón y burro, no pretendo adjudicarle para siempre tales títulos; ni creo desdecirme por llamarle, poco después, hombre honrado. Ninguna cualidad nos abraza pura y universalmente. Si hablar solo no fuese un comportamiento de locos, no habría día ni casi hora en que no me oyeran refunfuñar para mis adentros y contra mí mismo: «Tonto del culo». Y, sin embargo, no creo que ésta sea mi definición. b | Si alguien, al verme un semblante a veces frío, a veces amoroso hacia mi mujer, cree que finjo el uno o el otro, es un necio. Nerón, al despedirse de su madre, a la que mandaba ahogar, sintió pese a todo la emoción del adiós maternal, y experimentó horror y piedad.[10]