Los ensayos
Los ensayos ratio et prudentia curas,
non locus effusi late maris arbiter, aufert.[13]
[la razón y la prudencia liberan de las inquietudes,
no las aleja un lugar que arbitra un ancho mar].
La ambición, la avaricia, la irresolución, el miedo y las pasiones no nos abandonan porque cambiemos de región:[14]
Et post equitem sedet atra cura.[15]
[Y la negra inquietud va sentada tras el jinete].
Nos siguen con frecuencia hasta los claustros y hasta las escuelas de filosofía. Ni los desiertos ni las rocas excavadas ni el cilicio ni los ayunos nos libran de ellas:
haeret lateri letalis arundo.[16]
[la flecha letal está clavada en el flanco].
Le dijeron a Sócrates que alguien no se había hecho en absoluto mejor con un viaje: «Lo creo», respondió; «se había llevado consigo»:[17]
Quid terras alio calentes
sole mutamus? patria quis exul
se quoque fugit?[18]
[¿Por qué nos mudamos a tierras calentadas por otro sol?
¿Quién, exiliado de su patria, se evita también a sí mismo?]