Los ensayos
Los ensayos c | Parece razonable que, puesto que hablan de retirarse del mundo, miren fuera de él. Éstos lo hacen sólo a medias. Disponen bien su proyecto para cuando ya no estén. Pero, el provecho de su plan, pretenden sacarlo también entonces, ausentes, del mundo, con una contradicción ridÃcula. La imaginación de quienes buscan la soledad por devoción, colmando su ánimo con la certeza de las promesas divinas en la otra vida, está dispuesta de manera mucho más sana. Su meta es Dios, objeto infinito en bondad y poder. El alma tiene ahà con qué saciar sus deseos con toda libertad. Las aflicciones, los dolores les resultan provechosos, al ser empleados en la adquisición de una salud y gozo eternos. La muerte, a pedir de boca: tránsito a un estado perfectÃsimo. La dureza de sus reglas es allanada de inmediato por la costumbre; y las apetencias carnales, desalentadas y adormecidas por su rechazo, pues no las mantiene otra cosa que el uso y el ejercicio. Sólo este fin de otra vida de feliz inmortalidad merece lealmente que abandonemos las ventajas y dulzuras de nuestra vida.
Y si alguien puede inflamar su alma con el ardor de esta viva fe y esperanza de una manera real y firme, se forja en la soledad una vida placentera y deliciosa más allá de cualquier otra forma de vida.